El recuerdo más lindo
Otro despertar en el que no quería abrir mis ojos, ni escuchar
nada a causa de ese dolor agotante en el lado derecho de mi cabeza; decidí ir urgencias, llevé unos exámenes que
me habían realizado días antes.
- ¿Migraña severa? Pregunté.
- Si, migraña severa causada por la reacción a cualquier
anticonceptivo.
- ¿Cómo planificaré? Si es lo que vengo haciendo hace un
año y medio, desde que me casé.
- No podrás tomar ningún anticonceptivo pues la migraña
puede causar aneurisma— me respondió el doctor después de que viera los
exámenes realizados previamente.
- Jamás había escuchado algo así—le respondí con voz
temblorosa.
- Son muy pocas las personas a las que les sucede.
- ¿Qué debo hacer? Pues aun no quiero resultar en embarazo,
además llevo muy poco tiempo casada.
- Tu esposo será quien debe cuidarse y debes realizarte una
prueba de embarazo mensual junto con una citología para ver si persiste la
infección vaginal y así dé negativo a la infección debes practicarlo por seis meses para luego tomar decisiones.
Llevaba seis meses en los que me realizaba la prueba de
embarazo casera y luego iba al médico a realizarme la citología, ambos exámenes
daban negativo, ya llevaba una rutina en la que sabía qué me iban a decir.
Una mañana me desperté, cogí una bolsa blanca en la que tenía
una prueba de embarazo como la que mensualmente compraba, la TINTURA ROJA
CHANGAI que usualmente aplicaba en mi
cabello y un purgante que me iba a tomar; todo lo pensaba hacer en el mismo
día. Primero realicé la prueba de embarazo, mientras salía el resultado… me bañé,
me vestí y volví por la prueba para ver una vez más que salía negativo ¡pensé!
mientras caminaba de mi habitación al baño.
Ya estaba en mi mano y no sabía si llorar, reírme o
gritar, me recosté en la pared y mis lágrimas comenzaron a salir, pero también
comencé a reír, cogí mi celular y lo puse a grabar mientras miraba a mi esposo,
él me vio y me dijo: - ¿Que tienes?, ¿Te está doliendo la cabeza otra vez?,
¿Vamos a urgencias? ¡Respóndeme!
Dije con voz baja— ¡estoy embarazada! Él se puso serio
pensando que yo estaba charlando.
- Es enserio— le dije, mientras le enseñaba la prueba
casera.
Atrás quedaron los demás planes del día, pues ya en este
estado no podía ni tinturarme ni purgarme porque ahora emprendería un viaje
difícil en el que sentiría calores inesperados lloviera o hiciera sol, o que el
colchón de la cama no lo resistiera mi espalda, donde mis pies se hincharían
hasta el punto de parecer barcos, que la ropa y los zapatos no me sirvieran; sin
embargo, sabía que sería una experiencia hermosa ya que sentiría un corazón y
una vida dentro de mí, una vida con la que alinearía mis pensamientos y caricias,
una vida que respondería con pataditas al escuchar mi voz. Así pasaron 40
semanas y sabía que debía ir a la última revisión para que me asignaran la cita
final o la fecha del parto pero fue esa mañana en la que los dolores fuertes me
despertaron.
Hacía mucho frio; un frio que estremecía todo mi cuerpo,
solo pensaba en que ese 13 de marzo conocería la persona más frágil y delicada
que me pudieran presentar pero, a la que le iba a entregar un amor puro y real.
El dolor que sentía no era suficiente como para opacar el
temor, el susto, la ansiedad que tenía por conocer a MI BEBE.
Fueron las 11:30pm cuando sentí que debía hacer mi último
esfuerzo, y fue cuando mis ojos se iluminaron al ver que había nacido una
pequeña princesa de 53cm y 3750gm, de cabello negro y crespo, ojos achinados y
cachetes gorditos y rosados.

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