Primera persona: El silencio de una muerte y el misterio en las calles del limonar

Ha pasado mucho tiempo. Para ser más exacta 20 años desde que ocurrió la muerte de Tania Giraldo Mesa una joven de 19 años, piel tersa, con 1.58 de estatura, ojos negros, cabello negro y rizado, le gustaba vestir de chores y camisetas anchas, era aseada, rumbera, muy temperamental que cada día madrugaba con su copete de Alf y labios extremadamente fucsias a trabajar en confecciones para salir adelante, no tenía una vida estable o un esposo con quien compartir momentos buenos o malos, solo tenía compañeros o amigos con quien salir a bailar; y  quien por problemas y rumores amorosos le quitaron la vida el 1 de octubre de 1996  más o menos a las 8 de la noche.

Siempre pregunte por que había quedado huérfana cuando yo aún tenía 3 años de edad, nunca supe lo que realmente ocurrió porque siempre maquillaron la verdad, según mi papá para que yo no sufriera ni para que me metida en problemas. ¿Me metiera en problemas? Por qué, ¿si yo no le debía nada a nadie? Cuando ya tuve la edad suficiente como para entender todo de una manera más madura, quince que me contarán como había ocurrido ese trágico episodio aquella noche.

Primero hable con mi papá quien como en cualquier otra ocasión no quiso decirme nada  Luisa, ¡no insistas, no preguntes nada! ¿Para qué quiere saber? Y hubo un silencio tan profundo que no quise decir nada más.  Las únicas palabras que me dijo fueron   tu mamá era una buena mujer y te amaba demasiado, creo que no debes saber nada más no quise escuchar más y me retire con un semblante más bien triste y frustrado ¿Por qué era tan difícil hablar del tema?  

Quise rendirme pero luego pensé… no es justo que yo siendo la hija no pueda saber el ¿por qué? de lo ocurrido aquella noche; además, llevaba ya 19 años inventándole historias a mis compañeros de estudio sobre una madre que no conocía y de la que no sabía casi nada. Ya estaba cansada de las preguntas inoportunas que no sabía ni cómo responder o describir ¿qué hace tu mamá? ¿De qué murió? Y ¿Por qué la mataron? Además que eran interrogantes que ni yo misma podía resolver.

María, mi abuela paterna me adopto como su hija, era la que en ocasiones me contaba las pocas historias que según ella recordaba sobre mi mamá. Ese día entré a mí casa; una casa pequeña pero muy humilde, recuerdo que la sala de mi casa era con el suelo terroso, las paredes llenas de cuadros de la familia y con objetos llamativos y coloridos además, que todas estaban pintadas de diferente color para tapar huecos que según mi abuela no eran bonitos para ver ni mostrar a las visitas, en las noches estos huecos dejaban salir los bichos que en el día dormían y se escondían, para mí eran ¡las paredes tenebrosas! , allí en la casa estaba mí abuela de 63 años, con una sudadera roja, camisa blanca y arrastraderas, la mire y le pedí que se sentara con migo en la sala  a tomar el algo; y le dije, que quería que me contara una historia más.

Con voz suave y risas nerviosas comenzó el relato de aquel día.

Tania, te trajo ese mismo primero de octubre de 1996 de la casa en la que ella vivía a la casa de tu papá, yo estaba aquí en el primer piso pero tenía la puerta cerrara y estaba asomada por la ventana, no quería salir a verme con ella; ya llevábamos más de una semana enojadas porque ella se me llevo unos peluches que yo te guardaba aquí,  ¡yo sabía que eran tuyos! Pero, yo te los había regalado y quería que ellos estuvieran aquí cada que tu vinieras a visitarme, y ella simplemente se los llevo… Eso me dio mucha rabia y discutimos tan fuerte que desde eso no nos hablábamos. Escuche que te decía que subieras donde tu papá a ver a tu hermanito que había nacido el día anterior y que le dieras un beso de parte de ella,  y que también felicitaras a Paola tu madrastra, por ese regalo tan grande que era ese príncipe y porque ese día Paola estaba cumpliendo años; ella espero a que subieras y se marchó hacia el callejón en donde vivía. No habían pasado ni 10 minutos y el teléfono sonó, yo le dije a su tía Marcela que contestara que yo sabía que quien llamaba era Tania y que yo estaba muy enojada como para hablar con ella, cuando su tía colgó me confirmo que si había sido su mamá.

Má, si era Tania. Dijo, que cuidáramos mucho a Luisa y que no la dejáramos salir que este mes se roban mucho a los niños y que ella no quiere que le pase nada.
Seguí en mi cama viendo televisión, yo estaba muy pensativa e inquieta aunque no sabía por qué. Así, pasaron 15 minutos más o menos hasta que sonaron varios disparos, toda la gente del barrio salió a ver qué había pasado. Llego Mauricio el hijo de zapatero corriendo y muy agitado a tocarle la puerta a su papá ¡CARLOS, MATARÓN A TANIA! Su papá salió y bajo las escalas con cara de asombro y susto; su tía y yo nos entramos dejando la puerta abierta pero la reja cerrada. Al momentico paso su papá, Mauricio y otro muchacho cargando a su mamá en una sábana para la carretera a llevarla a un hospital. Su mamá murió ya casi llegando al hospital.

No sabíamos que había pasado. Ese día nadie dijo nada, solo se escuchaban conjeturas de la gente a cerca de lo ocurrido, así que decidimos no creer en nada. Al día siguiente los rumores comenzaron a llegar y según alguien que vio lo que paso me conto que Tania estaba dentro de la casa con la puerta cerrada, luego llego un muchacho alto y flaco con saco ancho y de gorra, para que no se le viera la cara, le toco la puerta y cuando ella abrió le apunto a la cara y disparo. Y hasta ahí nadie sabía nada más.
Cuando su papá regreso nos dijo que efectivamente su mamá había muerto camino al hospital y que no quería que nadie de la familia dijera ni averiguara nada; que como no sabíamos de lo que había pasado que era mejor dejar todo así. Y hasta el día de hoy así se ha quedado.

Abuela, ¿pero nunca se supo por que mataron a mi mamá?
No, nunca se supo nada.
Eso es imposible abuela, alguien debe saber algo
Mi abuela agacho la cabeza y no dijo nada más. Enojada y con muchas preguntas me fui a mi alcoba, y sin encender la luz destendí la cama y me acosté a pensar en todo lo que mi abuela me había contado. En ese momento escuche a otro lado de mi pared que mi papá hablaba con Paola su esposa.
A Luisa le dio por indagar sobre la muerte de Tania justo en el momento en que al asesino lo metieron preso por otros delitos; si ella sigue preguntando, es mejor seguir diciendo que no sabemos nada porque si ella se da cuenta y va y demanda a ese hombre le sumarian este cargo de homicidio y ahí si nos matarían a todos
¿Matarnos a todos? Es que ¿quién era ese hombre que así de mal se oía la cosa? No aguante la curiosidad e inmediatamente me dirigí a la casa de mi papá y con voz temblorosa le pregunte que me explicara eso que estaba hablando con su esposa. Con evasivas y risas nerviosas me dijo que no sabía nada y que no tenía que decirme nada, esas palabras ya las había escuchado tanto que solo quería que respondiera a mis dudas sobre lo que había dicho unos minutos atrás. Con el ceño fruncido y la voz firme le dije: ya estoy lo suficientemente grande como para entender lo que sucedió ese día, además, no voy a hacer nada en contra de nadie pero si merezco saber que pasó

Con la cabeza gacha empezó a contarme lo que paso ese día cuando ya venía del hospital para la casa. Entrando al pueblo se me acerco Julián, uno de los hombres más poderosos de ese tiempo y me dijo que si decíamos algo de lo que había pasado me iba a traer grandes consecuencias y que una de ellas era dejarte huérfana de papá como de mamá quedándote sola, porque ya era mi elección decidir qué hacer o que no. Yo solo le respondí diciendo que a mí no me importaba nada de lo que había pasado y que tampoco iba a decir nada. Por eso hasta el Día de Hoy no he dicho nada y no he querido decirte nada por miedo a tu reacción y que nos metamos en un problema yo le sonreí a mi papá y le dije que yo solo quería saber la verdad, pero que no iba a actuar en contra de nadie pues esto ya había ocurrido y yo no tenía por qué correr a realizar nada en contra de nadie, además que yo no soy nadie para juzgar a nadie.

Con una mirada fija mi papá sitio hablándome: tu mamá se involucró con Julián uno de los militares más poderosos de este pueblo. Julián no era hombre una sola mujer y su mamá se dio cuenta que el andaba con otra chica del barrio y ella le hizo el reclamo, él le explico que él no se quedaba con una sola mujer que ¡él era hombre de varias! Tania muy enojada busco a carolina la otra chica con la que Julián salía y se puso a pelear con ella, dejándole la cara y brazos arañados; carolina hablo con Julián el que por obvias razones se disgustó y dio la orden de matarla.

Mi papá termino de contarme eso y se fue a trabajar. Yo me fui para mi habitación a pensar en todo lo que había escuchado ese día. Se supone que ya estaba más tranquila porque al menos sabía una parte de la historia; pero ¿Quién era Carolina? Si era del pueblo ¿Dónde estaba? ¿Yo por qué nunca la había visto? ¿Por qué nadie hablaba de ella? Hasta ahora son las preguntas que siguen sin respuesta.


Los nombres de las fuentes fueron cambiados para cuidar su identidad.

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